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Autor: desarrollo
Muere a los 50 años en Cazorla el quebrantahuesos apodado «La abuela»
“Segura”, hembra de quebrantahuesos, apodada cariñosamente “La abuela” ha muerto con casi 50 años de edad en el Centro de Cría de Guadalentí de Cazorla (Jaén), que gestiona la Fundación Gypaetus.
Según ha informado la fundación en su página de Facebook, el animal, el BG132, falleció por causas naturales la madrugada del 8 de enero.
Se trataba de un ejemplar de ascendencia asiática, que en 1973 llegó al zoo de Dresde (Alemania) procedente del zoo de Tallin (Estonia), con plumaje de adulto por lo que se calcula que había nacido en 1966.
La pareja de “Segura”, desde 1973, era el macho BG131 con el que tiene tuvo diez pollos de los que sobreviven nueve, el primero de ellos, nacido en 1990, “Joseph” (BG124) actualmente se encuentra en el centro y emparejado con un ejemplar denominado “Keno”.
BG131 murió en 2002 y, tras este acontecimiento, se decidió trasladar a Segura al centro de cría de Cazorla, donde llegó en 2003 y se emparejó con “Tus” (BG223) que fue su pareja hasta 2007 y con el que tuvo su último descendiente “David” (BG468), nacido en 2005 y que reside en el centro Richard Faust de Haringsee (Austria).
En 2007 tras separarse de “Tus”, se aloja en una instalación adecuada a su condición física ya que por su avanzada edad, presentaba dificultades de deambulación y de visión, donde permaneció hasta su muerte.
Por otro lado, el 11 de enero, “Viola”, una hembra con un 25 % de ascendencia cretense y un 75 % asiática, puso su primer huevo de esta época y el sexto de la temporada.
El macho que forma pareja con ella es “Elías”, ejemplar cien por cien asiático, y el número de huevos que esta hembra pone por temporada es variable, como ocurre con otras hembras como “Corba” (que siempre pone dos) o “Nava” (que siempre pone uno), así que aún no se ha determinado si se obtendrá un segundo huevo.
La llama, nueva enemiga del VIH
- Una combinación de anticuerpos de este animal podría neutralizar al virus
- Además, se observó que los anticuerpos eran más potentes juntos que por separado
Ni primates no humanos ni otros de los animales utilizados clásicamente en la investigación. Un equipo de científicos liderados por la University of Regensburg (Alemania) acaba de “producir” una buena noticia en la lucha contra el VIH de un animal poco habitual en las revistas científicas, la llama.
Según un estudio publicado en PLOS Pathogens una combinación de anticuerpos de este clásico animal andino podría neutralizar al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
La tesis en la que se lleva tiempo trabajando es el desarrollo de una inmunización que genere anticuerpos ampliamente neutralizantes, en concreto los llamados de cadenas pesadas (HCAb de sus siglas en inglés). En las llamas, estos anticuerpos ya habían sido observados, pero faltaba un paso esencial: secuenciarlos para descubrir los anticuerpos concretos que podrían dar una nueva esperanza a la lucha contra el VIH.
Es lo que han conseguido los científicos alemanes, que inmunizaron a dos llamas con un anticuerpo neutralizante encontrados en los propios animales. En ese experimento identificaron tres nuevos anticuerpos, lo que supone un total de cuatro compuestos que se dirigen a distintas partes de la superficie de las células CD4, donde el virus se adhiere a las mismas.
Pero ahí no se detuvo la investigación. Los autores del estudio probaron una nueva hipótesis, el uso combinado de los cuatro anticuerpos, siempre en los propios animales. Lo que se observó es que juntos eran aún más potentes que por separado y eran capaces de neutralizar hasta 60 del VIH distintas.
Las llamas protagonistas del estudio recibieron dos series de cuatro inyecciones y, a continuación, los investigadores extrajeron muestras de su sangre para analizar la respuesta. Dichas muestras fueron comparadas con las de siete llamas no vacunadas, para distinguir el efecto de la inmunidad natural y la generada por la vacuna experimental.
El trabajo, financiado con distintas iniciativas de fomento de la investigación de la Comisión Europea, como el programa Marco y entidades filantrópicas como la Fundación Bill y Melinda Gates no peca de exceso de triunfalismo, pero deja abierta la puerta a la investigación con estos nuevos compuestos y “provee de un marco para el análisis de la efectividad de estos protocolos de inmunización”.
Fuente: elmundo.es